Queremos que tu experiencia en Bogotá sea única y sobre todo real, por eso aquí te dejamos algunos secretos que debes saber si quieres vivir la ciudad tal como lo haría un bogotano.

 

    1. El transporte. Este es un tema que siempre se trata cuando se habla de Bogotá. Se dice que el tráfico es difícil y que el transporte es incómodo e inseguro, aunque esto es cierto no hay necesidad de temer. El secreto es mantener la calma, tener cuidado con tus artículos personales (no llevarlos a la vista) y conocer bien la ruta que debes tomar (puedes buscarla en apps como Moovit o Transmilenio y SITP).
    2. Las direcciones. Bogotá está dividida principalmente entre calles y carreras identificadas con números, cuando aumenta el número de la calle quiere decir que estás yendo hacia el norte, si disminuye estás yendo hacia el sur. Hay una clave importante que le dicen a todas las personas que llegan de paseo a Bogotá: si ves las montañas de frente estás sobre una calle, si las ves a un lado estás en una carrera. Si no ves las montañas… pregúntale a alguien, lo más probable es que estés perdido. 
    3. La gastronomía. Si de algo puede enorgullecerse Bogotá es de su panorama gastronómico. Aquí hay una amplia variedad de comidas y restaurantes por explorar. En todas las zonas de la ciudad encontrarás alternativas para probar, el verdadero reto es no perderte de todas las oportunidades. Para evitar esto, el secreto es investigar bien (algunos restaurantes tienen su menú online) y seguir los consejos de foodies que conocen la escena. Así sabrás qué restaurantes son mejores, cuáles son los precios de cada uno y cuál es su especialidad. 
    4. El clima. El clima en Bogotá puede pasar de 3 °C a 20 °C en un mismo día, por esto, es recomendable llevar varias capas de ropa que te puedas quitar y poner según la necesidad. También es fundamental tener un paraguas a la mano, nunca se sabe cuándo empezará a llover.
    5. La vida cultural y de fiesta. En Bogotá hay planes todos los días de la semana. La escena cultural de la ciudad es muy nutrida y hay actividades para todos los gustos. Aquí puedes ir a cenar, tomarte una cerveza y luego bailar hasta el amanecer en una misma noche; también puedes visitar galerías de arte, ver cine independiente en la Cinemateca Distrital, ir a un karaoke o ver a tus bandas favoritas en vivo. El secreto para estar al tanto de todas las actividades que pasan en la ciudad es seguir la guía cultural de la Alcaldía, o cuentas de Instagram especializadas en reseñar los planes. 

 

  • Planes gratis. En Bogotá no hay razón para preocuparse por gastar mucho dinero, aquí existen actividades gratuitas que puedes aprovechar. Están los festivales musicales al parque (Rock al parque, Salsa al parque, Jazz al parque y Colombia al parque), también puedes visitar los museos del Gobierno el último domingo del mes para entrar libremente, hacer un picnic en el parque El Chicó o Simón Bolívar, o puedes disfrutar de la ciclovía todos los domingos. Para conocer más planes gratuitos puedes visitar esta página.

 

  1. El soroche o mal de altura. Bogotá está a 2600 metros de altura, lo que quiere decir que hay menos oxígeno que en otras ciudades con menos metros de altitud. Por esto, es común que quienes vengan de otros lugares sufran por algunas horas de dolor de cabeza, mareo, agotamiento físico y elevación del ritmo cardiaco. Estos síntomas son temporales y acabarás acostumbrándote a la altura de la capital.

En medio de toda la situación mundial, es imposible no pensar en que se deben hacer cambios significativos en todos los frentes de nuestras vidas. Viajar es uno de ellos. 

 

Aunque este tema lleva hablándose hace años, toma mayor fuerza en este momento. Los pilares del turismo sostenible son básicos: buenas prácticas con el medio ambiente (reduce, reutiliza y recicla), proteger el lugar (patrimonio cultura y natural), y, desde las empresas, propender por beneficios sociales y económicos para las comunidades.

 

Además de estas medidas, hay otras que pueden tomar puntualmente los turistas y que también hacen un gran cambio en la comunidad a donde van. Aquí te dejamos algunos de ellos:

 

Evita los productos de plástico. 

Este paso es básico: lleva tu propia botella para agua a cualquier lugar a donde vayas. Si el agua de la ciudad a la que vas es potable, podrás llenarla en el baño de tu habitación y salir a vivir la ciudad con la hidratación asegurada. 

Ahora, si quieres ir más allá, puedes también llevar tus propios cubiertos y pitillo. De esta forma, reducirás notablemente la basura del lugar que visites.

 

Compra y consume productos locales.

Miralo de esta forma, si compras local no solo estás aportando económicamente de forma directa a la comunidad que visitas, si no que también estás abriendo tus posibilidades a conocer mucho más del lugar a dónde vas. 

Si tienes dudas de dónde ir para obtener experiencias realmente locales, no dudes en preguntar en la recepción de Spotty hostels.

 

Asegurate de no cambiar tus toallas y sábanas a diario.

Puedes pedir en recepción que no hagan este cambio en tu habitación. Así evitas que se use más agua de la necesaria. 

 

Mantén tus baños cortos.

Sabemos que darse una ducha larga después de un largo día de caminar y conocer nuevo lugares es un placer. Sin embargo, el gasto de agua y energía es excesivo, e incluso en algunas ciudades con desabastecimiento de agua puede ser extremadamente negativo.

 

No abuses de los vuelos.

Puede tomar un poco más de tiempo, pero podrías usar aviones solo para viajar al país de destino al que vas y una vez allí, si planeas ir a varias ciudades, desplazarte en bus o carro compartido.

Un graffiti de 100 metros de altura

 

Seguro cuando vengas hacia el Centro de Bogotá, podrás ver un mural gigante con rostros de niños sonrientes. Quizá reconozcas quienes son los artistas, los trazos de Toxicómano y Dj Lu hacen parte del arte urbano de la ciudad (y el mundo) hace más de diez años. 

 

Aquí queremos contarte la historia cómo logramos tener esta obra #EnElCentroDeTodo.

 

Todo empezó cuando conocimos a Dj Lu en persona. Su buena vibra nos hizo saber que queríamos trabajar juntos y él enseguida se dio cuenta de que el costado norte de nuestro edificio podría tener un graffiti gigante.

 

Su propuesta era trabajar junto a su amigo Toxicómano, con quien ya había hecho obras antes y podía darle una mirada más completa al mural. Les dimos carta blanca para usar esta pared como un lienzo del mensaje que quisieran enviar a la ciudad. 

 

Los artistas, siguiendo su línea de enviar mensajes sociales y políticos por medio de su obra, decidieron que lo que querían era mostrar los rostros de niños de diferentes partes del país, para que así toda Bogotá pudiera recordar la diversidad que existe en Colombia y hacer visibles a los invisibles, a aquellos que olvidamos en nuestro día a día. Además, agregaron divisiones entre los rostros con diseños típicos de los tejidos colombianos.

 

Con el diseño listo, venía la parte miedosa del asunto: las alturas. Los graffiteros estarían a 100 metros de altura subidos en un andamio que colgaba del edificio. Y sí, aceptaban que tenían miedo, porque cuando pintan en la calle normalmente se enfrentan a la policía pero esta vez se trataba de estar separados del suelo por mucho. ¡Un reto!

 

Luego de hacer un curso de seguridad en alturas ya estaban listos. Todos estábamos emocionadisimos por que empezaran a trabajar en el mural, sabíamos que el resultado iba a ser increíble y ya lo queríamos ver. 

 

En teoría no tomaría mucho tiempo, máximo dos semanas. Dj Lu y Toxicómano empezaron pintando toda la pared con un color base, y luego comenzaron a poner stencils cuadrícula por cuadrícula de arriba hacia abajo (usaron 800 pliegos para esto).

 

Cuando ya llevaban avanzados los dos rostros superiores, el Gobierno colombiano declaró la cuarentena por el COVID-19 y todos tuvimos que quedarnos en casa. Aunque sabíamos que la terminarían, fueron momentos impredecibles. ¿Cuándo podrían volver los artistas? ¿Tendríamos que esperar mucho para ver su obra terminada? 

 

La obra tuvo que parar por casi un mes. Apenas la Alcaldía de Bogotá dio los permisos para volver a trabajar, los artistas volvieron a subirse al andamio a terminar. 

 

En el tiempo que duraron haciendo este graffiti vivieron muchos más retos inesperados, además de una pandemia mundial. Un día se fue la luz y se quedaron suspendidos en el aire por una hora, sin poder mover el andamio. Otros días, la brisa que baja de las montañas del oriente de Bogotá los hacía moverse más de lo que esperaban. Y por supuesto, la lluvia bogotana hizo su aparición más de una vez.

 

¡Pero acabaron! Y ya tenemos una joya más en el circuito de arte urbano de la capital.

 

En palabras de Dj Lu esta obra es “una celebración o canto a la diversidad colombiana”, mientras que Toxicómano opina que ésta más que un espacio político, es un espacio para incentivar esperanza en la ciudad. 

 

Un graffiti no se trata solo de rayar una pared, según explica Toxicómano: “pintar en la calle significa un montón. A través de mi obra, puedo dar un mensaje a la sociedad de empoderamiento donde todos podemos aportar de una otra forma. Esperamos que estos rostros representen a cualquiera”.